Maestro de la oscuridad y de los paisajes urbanos, Ray Metzker transformó con su obra en los años ‘60 la fotografía en blanco y negro. Nacido en Milwaukee, Wisconsin, en 1931, tuvo su primera cámara a los 12, prestó servicio en la guerra de Corea y a su regreso estudió en el Instituto de Diseño de Chicago con Harry Callahan y Aaron Siskind. Hacia 1962 ya se dedicaba a la docencia –que ejerció en Filadelfia, en Nuevo México y en Chicago–, y desde aquella época hasta mediados de los ‘80 centró su obra en imágenes urbanas y texturas experimentales a las que él mismo dio en llamar “Pictus”: “El objeto está cerca, así que atrae mi atención, pero se encuentra fuera de foco, por lo tanto me repele”. Algunos críticos definen su estilo, su marca, como un juego entre la abstracción y la representación expresado en sus figuras sumergidas en sombras profundas y atravesadas por haces de luz y un patrón geométrico que convertiría cada escena en un brillante paisaje cubista.
A lo largo de los últimos veinte años realizó varias series fotográficas en exteriores de Carolina del Norte, Kentucky, Utah y nuevamente en Filadelfia, instalándose por largos períodos en cada lugar.
Por Gabriel Valansi

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